jueves, 14 de agosto de 2014

No me supe responder

 Tuve la mala suerte de encontrarme en un bar de mis sueños. Me intenté evitar pero no pude fingirme. Acompañado de un café comencé a charlar, después de todo, si el resto del mundo me ignora, al menos yo me escucharé. 
 Me pregunté a mi mismo porqué nunca puedo dejar ir las cosas, no me supe responder.
 Me pregunté porqué sufro por cosas que la mayoría ignora, miré hacia afuera y no me supe responder.
 Con un poco más de impaciencia en la voz me pregunté porqué mis malditos principios morales me frenan constantemente y me impiden crecer como persona, con ojos llorosos sacudí la cabeza en señal de negación, tampoco tenía una respuesta para eso.
 Ya casi iracundo me pregunté a mi mismo porque no me permitía ser feliz, respiré hondo y me pedí perdón por no tener una respuesta a eso tampoco.
 Decidí levantarme e irme, después de todo, prefiero estar solo que acompañado de mi mismo. Comencé a caminar, una tenue lluvia salpicaba mi cara, la noche comenzaba a caer mientras la música una vez más mitigaba un poco las preguntas que no me supe responder.
 Sentí que jamás hallaría una respuesta a todas mis interrogantes, decidí a acostumbrarme a que siempre me falten cinco para el peso. Pero entonces lo recordé, me había dado todas las respuestas sin saberlo. Lo entendí, no tengo control sobre las mayores interrogantes de mi alma, jamás las tendré, porque solo se vivir con la intriga. Jamás supe que hacer con una respuesta, quizás sea porque soy de esas personas que necesitan saber que hay algo más allá afuera, que la vida no puede ser tan simple. Lo único que lamento es jamás poder compartir este sentimiento en el cual intento encontrar la última pieza del rompecabezas de mi ser, nadie jamás podrá terminar de comprender que si bien el no saber me destruye, más me destruiría tener las respuesta porqué, sinceramente, sé que las respuestas no me van a gustar.

Quizás, solo quizás, hubiese sido mejor no haberme cruzado, puedo fingir que disfruto la compañía de muchas personas, pero jamás voy a poder fingirme a mi mismo, ni ahora, ni nunca, estoy ligado a serme sincero y decirme cada vez que me encuentre: esto es todo lo que hay para vos.


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