Algo las atrae, no
saben porque, no terminan de entender lo que sucede. Solo saben que deben ir,
que nada más importa. A lo lejos se impone un tétrico horizonte. Las leyendas
dicen que allí van a parar las almas de aquellos que portan la dolorosa
maldición.
Un lugar donde las almas maldecidas son obligadas a vagar eternamente, guerreros muertos en batalla, victimas de las guerras santas, amantes suicidas, todos, sin excepción, terminan allí. No hay nada que se pueda hacer por ellos, más su único motor es la desesperanza. Vacíos, carentes de sentimientos emprenden su viaje, a sabiendas de que no hay retorno posible, lo que les espera es una eternidad de lamento.
Una y otra vez mueren, sin poder morir. El oxidado acero de las espadas los penetra haciéndolos fantasear con un final, sin embargo despiertan impregnados de más dolor, si es que eso es posible.
Pobres miserables, cualquier existencia es mejor que la de ellos, pues no hay salvación en este infierno.
Sin embargo, las leyendas también hablan de un héroe sin igual, que una vez fue capaz de huir de este tormento. Se dice que blandiendo una rota espada forjada por antiguas razas se enfrentó ante los grotescos seres y se paró orgulloso sobre sus cuerpos. Pero como su nombre lo indica, son solo leyendas, y la verdad es que lo único seguro es que quien entra a este lugar repleto de dolor, debería abandonar toda esperanza.
Un lugar donde las almas maldecidas son obligadas a vagar eternamente, guerreros muertos en batalla, victimas de las guerras santas, amantes suicidas, todos, sin excepción, terminan allí. No hay nada que se pueda hacer por ellos, más su único motor es la desesperanza. Vacíos, carentes de sentimientos emprenden su viaje, a sabiendas de que no hay retorno posible, lo que les espera es una eternidad de lamento.
Una y otra vez mueren, sin poder morir. El oxidado acero de las espadas los penetra haciéndolos fantasear con un final, sin embargo despiertan impregnados de más dolor, si es que eso es posible.
Pobres miserables, cualquier existencia es mejor que la de ellos, pues no hay salvación en este infierno.
Sin embargo, las leyendas también hablan de un héroe sin igual, que una vez fue capaz de huir de este tormento. Se dice que blandiendo una rota espada forjada por antiguas razas se enfrentó ante los grotescos seres y se paró orgulloso sobre sus cuerpos. Pero como su nombre lo indica, son solo leyendas, y la verdad es que lo único seguro es que quien entra a este lugar repleto de dolor, debería abandonar toda esperanza.
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