Ya no más. Demasiadas
veces ha sufrido a la oscuridad aferrarse a su humanidad. Incontables son las
veces que ha visto su felicidad ser aplastada en un segundo. Ya no aguanta más
decepciones, no soportará otro de esos golpes. Se odia por haber pensado por un
segundo que las cosas saldrían como él esperaba, que iluso, pobre alma desdichada.
Pero ahora lo veo ponerse en pie, lleno de odio, la furia inunda sus venas. Se
terminó la mentira de la felicidad y las sonrisas que despiden cordiales
palabras. El no es así, el nunca fue así. Volverá a caminar por los senderos
más oscuros y se reencontrará con las pesadillas que alguna vez intentó
espantar. Maldiciendo a todos aprieta el puño, sus dientes rechinan, la
adrenalina lo envuelve como un escudo impenetrable. Hace tiempo que no se
sentía así, ahora recuerda su esencia. Es increíble como un par de palabras
dichas en la boca de la persona adecuada pueden llevar a un hombre a la locura.
Pero no culpará a nadie por esto más que a él mismo, nadie le implantó su
debilidad. Nadie lo obligó a esperanzarse, a creer que el sol aún puede salir en
su vida.
Ahora ven, camina despacio, que te estamos esperando. Quizás no nos recuerdes, somos aquellos monstruos que nublan tus sentidos, somos los demonios que te han brindado su fuerza en cada batalla, en cada duelo mental, en cada noche de desesperación. Te extrañamos y esperamos que esta vez...no nos abandones nunca más.
Una aguja de hueso pincha su dedo, dejando caer una gota de sangre sobre el pergamino. Ante el rey de reyes jura que jamás volverá a sentir amor, no se atreverá a buscar la felicidad, pues no es ese su destino. Rodeado en el fuego de la hoguera por seres temibles y desconfiadas criaturas, se siente en casa. Una casa macabra, inhóspita, dolorosa, pero casa al fin. A veces me pregunto que hubiese sido de él, si hubiera tenido los empujones que alguna vez necesitó, si la suerte le sonriera de vez en cuando. Pero no tiene sentido perderse en esos sin sentidos. Sus ojos miran el fuego, vacíos, huecos, desprovistos de cualquier amor, de cualquier pizca de esperanza. Ha vuelto a ser uno más, y ahora es el mejor. Una maravillosa adquisición para este ejército, una perdida enorme para la humanidad.
Ahora ven, camina despacio, que te estamos esperando. Quizás no nos recuerdes, somos aquellos monstruos que nublan tus sentidos, somos los demonios que te han brindado su fuerza en cada batalla, en cada duelo mental, en cada noche de desesperación. Te extrañamos y esperamos que esta vez...no nos abandones nunca más.
Una aguja de hueso pincha su dedo, dejando caer una gota de sangre sobre el pergamino. Ante el rey de reyes jura que jamás volverá a sentir amor, no se atreverá a buscar la felicidad, pues no es ese su destino. Rodeado en el fuego de la hoguera por seres temibles y desconfiadas criaturas, se siente en casa. Una casa macabra, inhóspita, dolorosa, pero casa al fin. A veces me pregunto que hubiese sido de él, si hubiera tenido los empujones que alguna vez necesitó, si la suerte le sonriera de vez en cuando. Pero no tiene sentido perderse en esos sin sentidos. Sus ojos miran el fuego, vacíos, huecos, desprovistos de cualquier amor, de cualquier pizca de esperanza. Ha vuelto a ser uno más, y ahora es el mejor. Una maravillosa adquisición para este ejército, una perdida enorme para la humanidad.
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