jueves, 14 de agosto de 2014

Human being

  Pues es en aquella oscuridad donde el hombre se conoció. Allí se sintió, e intentó aprender sus limites. Se le dijo al humano que no cruce donde no se debe cruzar. Que no haga preguntas, que no sueñe. Y el humano intentó obedecer. Silenció la llama de la curiosidad y plantó la semilla de la ignorancia en cerebros por crecer. Pero no todo humano se sentía cómodo obedeciendo. No todos deseaban vivir en la oscuridad. 
  Es cuando se enciende aquél fuego que jamás se apaga por completo, que descubrimos de lo que somos capaces. Pues el limite siempre fue el cielo, y no hay cielo qie pueda contener tanta ambición. Y la emoción no terminará mientras hayan humanos que guarden el poder de querer y hacer. De crear e intentar. De caer y levantarse. 
  Y mientras que nuestra vida no es más que un parpadeo en la vida del universo, siempre se puede trascender. Y creamos que solo somos tan grandes como nuestros actos nos reflejan. Así que actuemos, hoy y siempre.

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