jueves, 14 de agosto de 2014

Aquellos seres

  Nunca pretendí echarme al vacío, simplemente sucedió. Jamás fue parte de mis planes romper la calma en mil pedazos pero soy una bomba de tiempo, siempre lo fui, es lo único que sé ser. Y aunque quizás no sea la manera más práctica de llevar las lágrimas el fuego suele correr evaporando cada gota. Aquellos a los que el mundo les duele suelen ser aquellos que más forjan el dolor como escudo, como espada, como sueño. 
  No suele haber lugar para esconderse, pero no lo necesitan. No huyen del dolor, lo abrazan como parte esencial de la vida. Curiosa es la manera de actuar de estas almas, parando de alma las penas sabiendo que calan bien dentro de su ser. Sin embargo no corren, no huyen, no tienen necesidad de hacerlo. Un acto de cobardía es el de ignorar, un acto de demencia es el evitar la realidad. 
Allí se alejan caminando en busca del dolor que los llene, que les quite las ganas de vivir y las remplace con truenos y tormentas que los llenen de electricidad.

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