Llevo ya tiempo
observándolo y puedo decir que existen pocos seres tan conflictivos como el.
Me genera cierta lástima, allí, parado vaya uno a saber como. Siempre me
pregunté: ¿por qué sigue en pie? Hace mucho debería haber caído. Creo que el
secreto se esconde en su orgullo. Los nudillos le sangran, perdió la cuenta de
las batallas ganadas.
Una vez me animé a preguntarle: ¿Acaso no duele?¿Acaso no sentís el agudo perforar de los huesos que se rompen? Estalló en carcajadas y creí escucharlo decir: "los fragmentos de mis huesos rotos no se comparan con los de mi alma".
No sabría decir si es amor u odio lo que me provoca. Probablemente sea un poco de ambas. Quiero verlo caer, quiero que toque fondo. Alguien me contó que eso ya sucedió una vez. Que ya se ha rendido antes, que no hubo más lágrimas escondidas, solo sangre. Espero que sea solo un rumor, yo lo voy a hacer caer. Soy el único que puede. No ha conocido golpe que lo deje en el suelo, pero yo conozco su debilidad: la verdad. Golpea para no escuchar, recibe golpes para ocultar. Es el alma más frágil que he conocido, tanto que repugna. El golpe que lo derribe no vendrá de otro puño, vendrá de un beso ahogado, de un NO por respuesta.
Lo odio, odio ver que no caiga pero que constantemente esté a punto de derrumbarse, odio su llanto, odio su dolor, lo odio a él. Yo haré que no se vuelva a levantar. Yo seré aquel golpe al alma que lo dejará inservible. Después de todo ¿El peor enemigo no es acaso uno mismo? Su batalla más grande la tiene día a día conmigo, cuando se mira al espejo y me ve, y lo veo. Por un largo rato espero su respuesta, luego recuerdo que no es más que un reflejo. Pero sobre todo, lo que más odio de su persona es ser el.
Una vez me animé a preguntarle: ¿Acaso no duele?¿Acaso no sentís el agudo perforar de los huesos que se rompen? Estalló en carcajadas y creí escucharlo decir: "los fragmentos de mis huesos rotos no se comparan con los de mi alma".
No sabría decir si es amor u odio lo que me provoca. Probablemente sea un poco de ambas. Quiero verlo caer, quiero que toque fondo. Alguien me contó que eso ya sucedió una vez. Que ya se ha rendido antes, que no hubo más lágrimas escondidas, solo sangre. Espero que sea solo un rumor, yo lo voy a hacer caer. Soy el único que puede. No ha conocido golpe que lo deje en el suelo, pero yo conozco su debilidad: la verdad. Golpea para no escuchar, recibe golpes para ocultar. Es el alma más frágil que he conocido, tanto que repugna. El golpe que lo derribe no vendrá de otro puño, vendrá de un beso ahogado, de un NO por respuesta.
Lo odio, odio ver que no caiga pero que constantemente esté a punto de derrumbarse, odio su llanto, odio su dolor, lo odio a él. Yo haré que no se vuelva a levantar. Yo seré aquel golpe al alma que lo dejará inservible. Después de todo ¿El peor enemigo no es acaso uno mismo? Su batalla más grande la tiene día a día conmigo, cuando se mira al espejo y me ve, y lo veo. Por un largo rato espero su respuesta, luego recuerdo que no es más que un reflejo. Pero sobre todo, lo que más odio de su persona es ser el.
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