Canalizar tristezas y
dolores en palabras se ha vuelto un hábito, se ha vuelto más normal que
respirar. No hay pena que escape a ser inmortalizada en un texto, en una
sintonía de ideas. Maravillosa es la capacidad del ser humano para sentir, pero
más increíble es la capacidad de lastimar. Ningún alma pasa intacta por este
mundo, la nobleza y la pureza siempre terminan corrompidas por decepciones y
traiciones. Es inútil escapar del dolor, encerrarse en la ignorancia y creer
que todo saldrá bien. El mundo se encargará de atarte los pies al suelo siempre
que quieras levantar vuelo. Pero el panorama no siempre es tan desalentador.
El espíritu de aquellos no se cansan de pelearle a la vida será algún día recompensado, al menos debo creer que así será. No creo que todo deba ser color de rosas, sería demasiado aburrido. Pero hay momentos de la noche en los que a uno se le escapa un suspiro y piensa: "¿acaso es tanto lo que estoy pidiendo?" Estas preguntas jamás tendrán respuestas claras, la diversión radica en encontrarlas por vos mismo. Sin embargo desearía, y no solo por mi, sino para cada alma que sufre en los rincones de la desesperación, que las luces no se apaguen con tanta frecuencia. Pido por cada amor no correspondido que llueva felicidad, pido por cada lágrima derramada que una sonrisa y un abrazo mitiguen su dolor. Pido por todos aquellos que no ven llegar el amanecer, pido por cada corazón destruido, pido fortaleza.
Cuando los dolores no son físicos, sino espirituales, no hay cura más bienvenida que un par de risas y una palmada que nos recuerde que todo puede mejorar.
El espíritu de aquellos no se cansan de pelearle a la vida será algún día recompensado, al menos debo creer que así será. No creo que todo deba ser color de rosas, sería demasiado aburrido. Pero hay momentos de la noche en los que a uno se le escapa un suspiro y piensa: "¿acaso es tanto lo que estoy pidiendo?" Estas preguntas jamás tendrán respuestas claras, la diversión radica en encontrarlas por vos mismo. Sin embargo desearía, y no solo por mi, sino para cada alma que sufre en los rincones de la desesperación, que las luces no se apaguen con tanta frecuencia. Pido por cada amor no correspondido que llueva felicidad, pido por cada lágrima derramada que una sonrisa y un abrazo mitiguen su dolor. Pido por todos aquellos que no ven llegar el amanecer, pido por cada corazón destruido, pido fortaleza.
Cuando los dolores no son físicos, sino espirituales, no hay cura más bienvenida que un par de risas y una palmada que nos recuerde que todo puede mejorar.
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