No hay peor dolor que
el de no haber intentado. Duele el suspiro que susurra a su oído: "si
hubieras intentado quizás las cosas habrían salido bien"." Por favor,
no hay manera de que yo salga ganando" dice la parte pesimista de su ser.
Incluso la parte objetiva vive tendida de pesimismo. Es que a lo largo de los
años no ha probado demasiado el sabor de un beso robado luego de meditarlo
durante mucho tiempo. Pocas veces obtuvo un SI por respuesta. No necesita que
le recuerden que es un buen pibe, el ya lo sabe. Día a día se asegura más de
ser un buen pibe. Y como recordatorio: el decir "sos un buen pibe" no
amortigua el dolor del rechazo. Sinceramente estos dichosos rechazos suelen
venir porque uno no atrae fisicamente a la otra persona, es tan simple así, no
podés elegir.
Disimula, brotan sus risas que esconden gritos y rencores. Se asegura de disimular su frustración, la desesperación no atrae en lo más minimo. Y cuando menos lo espera, se enamora. Se enamora de ella que es igual, de aquella alma pura que sigue con su sonrisa perfecta afrontando los pesares de la vida. Y en ella ve algo que no aprecia hace rato: la posibilidad de sanarla. De dejarse la vida por su sonrisa. El daría todo con tal de ser quien sostuviera su cabello mientras la besa apasionadamente. Le daría desayunos, regalos, cartas enormemente largas, la amaría con locura.
Pero sabe que la vida no le juega a favor, que ella está en otro nivel. Respira hondo y recuerda que no hay alma capaz de aceptarlo. Llora y el viento se lleva sus lágrimas. Ya lo sabe, ella no se fijará jamás en el, no hay chance. Pero seguirá conservando esa pequeña bombilla de luz en su alma, hasta que llegue el golpe definitivo que lo tire a la lona.
Los golpes siempre lo avivaron, y esta no será la excepción. Va a tener que pararse firmemente y esperar al "buen pibe" al "te quiero como amigo". Es una pena, las almas más oscuras son las más capaces de dar todo por la otra persona. Pero siendo honestos: eso no garpa.
Disimula, brotan sus risas que esconden gritos y rencores. Se asegura de disimular su frustración, la desesperación no atrae en lo más minimo. Y cuando menos lo espera, se enamora. Se enamora de ella que es igual, de aquella alma pura que sigue con su sonrisa perfecta afrontando los pesares de la vida. Y en ella ve algo que no aprecia hace rato: la posibilidad de sanarla. De dejarse la vida por su sonrisa. El daría todo con tal de ser quien sostuviera su cabello mientras la besa apasionadamente. Le daría desayunos, regalos, cartas enormemente largas, la amaría con locura.
Pero sabe que la vida no le juega a favor, que ella está en otro nivel. Respira hondo y recuerda que no hay alma capaz de aceptarlo. Llora y el viento se lleva sus lágrimas. Ya lo sabe, ella no se fijará jamás en el, no hay chance. Pero seguirá conservando esa pequeña bombilla de luz en su alma, hasta que llegue el golpe definitivo que lo tire a la lona.
Los golpes siempre lo avivaron, y esta no será la excepción. Va a tener que pararse firmemente y esperar al "buen pibe" al "te quiero como amigo". Es una pena, las almas más oscuras son las más capaces de dar todo por la otra persona. Pero siendo honestos: eso no garpa.
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