jueves, 14 de agosto de 2014

Condenas y perdiciones de mentes frágiles

  Me advirtieron que no venga a este lugar. Intentaron detenerme, pero no hubo caso. Cuando nada sujeta a un alma atormentada a este mundo es inútil intentar razonar. En sueños oigo gritar su nombre, me promete la salvación. Me prometió que todo cambiaría, que yo sería feliz. No tengo otra opción, estoy desesperado. No soporto más este dolor, no lo aguanto un minuto más, sé que algo anda mal, pero de todos modos, aunque esto acabe con mi muerte, será una mejor salida que seguir viviendo esta pesadilla de falsedades día a día.
  Ante mí se haya una puerta oxidada que indica con un cartel demacrado "hospital". Dudoso abro la puerta, rechina en la inmensidad del abandonado edificio. Por un momento una brisa helada me recorre, siento un frío que jamás había sentido en mi vida. Enciendo mi linterna y comienzo a caminar sobre las sucias baldosas de este supuesto hospital. En mis sueños aquella voz de mujer me pide que la busque en este lugar, que busque "la luz que perdí hace tanto tiempo". No sé que significará eso, pero es la única pista que tengo de momento. En las paredes comienzo a ver fotografías de lo que supongo serán reconocidos médicos de este hospital. Sus caras serias y deprovistas de emociones no me trasmiten buenas señales. Pero las ignoro, debo continuar buscando. Alcanzo a leer un pequeño cartel en una de las puertas que dice "departamento de psicología", me emociono. Por alguna razón siempre había sido mi sueño ser psicólogo. Analizar los misterios de la mente humana, encontrar una razón a el dolor que me mata cada vez más rápido. Pero todo esto fue reducido a cenizas, la cruda realidad cayó sobre mis hombros y yo simplemente lo acepté. 
  Ahora entro al departamento de psicología, esperando encontrar algo, aunque no sé que. Veo distintos diplomas de prestigiosas universidades colgados en la pared para hacer alarde. Veo una estantería repleta de libros, todos cubiertos de polvo, como si nadie se hubiera dado el placer de leerlos en décadas, excepto uno. Un libro de color azul oscuro, forrado en terciopelo. En la tapa de dicho libro se alcanza a leer "Problemas psicológicos y sus matíces esotéricos", el nombre del autor es imposible de leer, alguien lo ha rayado con algo punzante. Comienzo a leer el libro, que intenta relacionar algunos de los peores malestares mentales con aquellas creencias ocultas para la mayoría. De pronto, algo llama mi atención. Un apartado en donde explica la "inentendible y fuerte obsesión con el suicidio relacionada a la llegada del fuego nocturno". Se explica que según las creencias de algunos pueblos antiguos, en los comienzos del universo la maldad era libre, vagando por el mundo trayendo desesperación, muerte y dolor por cualquier lugar en donde pasara. Nada ni nadie estaba a salvo, cada lugar que fuese oscurecido por la maldad o "Gliopptrip" como solían llamarla, era condenado por el resto de la eternidad a la perdición. El mundo vivió bajo el poder de Gliopptrip durante mucho tiempo, las tierras eran imposibles de cosechar, la carne podrida de los animales imposible de comer. Los seres humanos, aún deprovistos de los conocimientos actuales para la supervivencia, se hallaban desesperados. Por esta misma razón, los chamanes de los grandes pueblos se reunieron dispuestos a encontrar una solución. Llegaron a la conclusión de que si no podían destruir a Gliopptrip, al menos podían detenerlo o encerrarlo. Fueron capaces de, mediante un violento y peligroso ritual, encerrar la maldad del universo en un bebé recién nacido, un alma tan pura que podía combatir a la maldad más siniestra, o al menos retenerla para que el resto del mundo viviera en paz.
  Según relata el libro, tanto este bebé como toda su descendencia, estarían malditos por siempre a cambio de mantener encerrado a Gliopptrip. Esta maldición los privaría de la felicidad, de la esperanza, del placer de disfrutar la vida. La vida de este bebé y todos los que compartieran lazos de sangre con el sería el infierno personal más grande que se pueda imaginar, pero era eso o condenar a la humanidad a su extinción. 
  Todo esto me resultó una interesante historia para una pelicula de ficción, creo que escribiré una historia con ella cuando llegue a casa, si es que llego. Pero cuando me dispongo a dejar el libro en la estantería alcanzo a leer un último fragmento que hasta el día de hoy me ha traumado, creo que debería relatar el resto de la historia para que entiendan mejor.
  "Gliopptrip no se contentará con su prisión, luchará por toda la eternidad, y luchará intentando que su anfitrión muera, que cometa suicidio. Pasará de abuelo a padre y de padre a hijo, y así por siempre. Poco se sabe de la estirpe que contiene encerrada a este abominable ser, solo que un circulo rojo que representa el círculo vicioso del dolor y la muerte se esgrime en alguna parte de sus cuerpos."

   Dejo el libro en el estante, mis ojos lloran, mi boca no se mueve. Con paso lento me dirijo fuera del departamento de psicología, ya nada importa, aquél círculo rojo en mi mano no era un simple defecto de nacimiento como mi padre me había dicho de niño.

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