jueves, 14 de agosto de 2014

Aquél antiguo libro

  Sobre una roca tallada por el viento yacía un libro de aspecto dañado, cubierto de polvo y decorado con el pasar de los años. En el se relataba una triste historia, una historia sobre almas y criaturas legendarias. 
  Según el libro, alguna vez, en una época muy antigua existió un escritor, un hombre cuya profesión, encargada por los antiguos dioses que vagaban por la tierra, consistía en viajar por el mundo narrando los acontecimientos hermosos y tristes de la vida. El escritor había perdido lo único que alguna vez le había dado sentido a su vida. Su eterno amor murió a causa de una rara enfermedad, dejándolo destruido por dentro y completamente solo. Un día, mientras se escondía de sus dolores en un bosque, el dios de la misericordia se le apareció, su luz irradiaba tranquilidad y calor al cansado cuerpo del escritor. El dios le propuso un trato, el dedicaría su vida a la escritura, a retratar con hermosas palabras cada historia digna de contarse en este mundo y a cambio, el le devolvería a su amada. 
El escritor no tenía nada más que perder, su alma se mantenía en pie a duras penas, así que aceptó.     Trescientos años han pasado desde que la fecha en la cual tiene lugar esta historia, trescientos interminables años. El escritor murió de soledad, sin poder reencontrarse con su amada. Pero los antiguos dioses cumplen sus promesas, así que me han encargado terminar su labor. 
Agarré el antiguo libro y comencé a escribir, pues mi alma, al igual que el anterior escritor, no tiene motor para seguir existiendo. Pero hay amores que no deberían dejarse morir, yo terminaré la historia y lograré que el solitario escritor se reencuentre con su amada, estén donde estén.

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