Brice
se arrepentía mucho de haber profundizado en la investigación sobre sus
pesadillas. Esa última frase había helado por completo su ser. En su mente no
paraba de repetirse "pareciese que les hubiesen extraído el alma del
cuerpo." ¿Cómo era eso
posible? ¿Acaso alguien podía asesinar personas simplemente extrayéndoles el
alma? ¿Quién poseía tal nivel de sadismo como para destrozar los cadáveres de
sus víctimas con tanto odio aún después de muertas?
Estas
preguntas lo atormentaron durante todo el día. Podía sentir que había algún
tipo de conexión entre sus pesadillas y aquellos horribles asesinatos, pero por más vueltas que le dió al
asunto no pudo sacar ninguna conclusión. Anochecía y el terror se apoderaba del
joven. No quería dormir, el simple hecho de pensar en ser testigo de otro de
aquellos mórbidos asesinatos lo impulsó a recurrir a todo cuanto encontró para
no caer dormido. Bebió más café que en toda su vida, intentó entretenerse
mirando televisión, jugando videojuegos, leyendo, pero a pesar de todos sus
esfuerzos, al haber tenido un duro día de trabajo, cayó dormido.
Se encontró en lo que le pareció un claro de un bosque. La vista a decir verdad
era tranquilizadora, sentía como la brisa le rozaba las mejillas y ver los
árboles movidos suavemente por el viento lo calmaba. Pero de pronto algo lo
perturbó. Del otro lado del
claro del bosque, una sombra permanecía inmóvil, estática, oculta entre los
árboles. Brice no podía
terminar de apreciar de quien se trataba o qué era, pero sabía que lo
observaba. La figura permanecía absolutamente quieta, cosa que despertó un
pánico inmenso en él. Con la voz quebrada por el miedo el joven gritó:
-¿Quién
eres? ¿Qué es lo que quieres?
La
sombra comenzó a caminar lentamente hacia él, con paso firme. Si bien la
distancia que los separaba no era poca, Brice sabía que era inútil intentar
escapar, algo le decía que estaba a merced de aquella figura que ya se
encontraba a pocos pasos de el.
-
No temas humano- dijo con voz masculina y profunda la figura.- Me he
manifestado en tus sueños para advertirte.
-¿Advertirme
sobre qué?- Preguntó un poco más pasivo, la voz grave y penetrante de aquél ser
había logrado de alguna forma calmarlo un poco.
-
Sobre los horrores que se avecinan para este, tu mundo. En estos instantes,
mientras nosotros tenemos esta conversación, EL avanza. Intenta cumplir el requisito
necesario para poder dominarlo todo. No se detendrá ante nada y eliminará a
todo aquel que se interponga entre el y su objetivo.
-
¿Q-quién? ¿De qué me estás hablando? No alcanzo a comprender.- Dijo Brice
atónito por lo que aquella figura acababa de decirle.
- Aquel que se disfraza de humano. Se
mezcla entre los de tu especie, simulando ser uno más, pero no lo es. Su alma
está podrida, repleta de odio, de maldad. Posee un alma digna del rey de los
demonios y por eso mismo, ha sido elegido para traer el fin a este mundo de la
manera más cruel y violenta posible. Pero
me estoy adelantando, comenzaré de nuevo.
-
Por favor, sinceramente no entiendo nada de lo que me dices aún.
-
Verás "Brice", ¿Ese es tu nombre no es cierto humano?
-
S-si... me llamo así.- Titubeó.
-
De acuerdo, te llamaré así de ahora en adelante. Brice, el mundo de los humanos
no es más que una pequeñísima parte de los universos y realidades que existen.
Ustedes son frágiles, su vida no es más que un simple suspiro para seres como
nosotros que vivimos desde el origen del universo. Hoy en día nos conocen con
nombres que no llegan a abarcar en lo absoluto nuestras capacidades o nuestro
poder. ¿Has notado que utilicé la palabra demonio antes? Lo he hecho solo para
expresarme en términos que tú y tu simple mente humana puedan entender. Pero en
algo han acertado al describirnos: estamos
en guerra desde tiempos ancestrales. Nos hemos visto divididos en dos
bandos, luchando hasta el fin de los tiempos. Esta guerra ha causado desastres
en su mundo, desde antes de que ustedes los humanos tuvieran conciencia de su
existencia. Estos dos bandos están conformados por aquellos que apoyan el pensamiento
de todas las dimensiones deben convivir "pacíficamente" por así
decirlo, sin perturbarse unas a otras, y aquellos que pretenden alzarse por
sobre todas las realidades y dimensiones y así imponer su propio orden. Este
último bando podría ser considerado el de los que ustedes llaman
"demonios". Seres carentes de cualquier compasión, impulsados por el
odio, por la violencia, por el caos total, por la visión de este y todos los
mundos desolados y a su merced. Pretenden desencadenar el caos en este y todos
los universos, acabar con cualquiera que se les oponga y gobernar según su
propio credo.
-
¿A qué bando perteneces tú?- Preguntó Brice, atemorizado por todo lo que estaba
oyendo por parte de aquel ser.
-
Yo pertenezco al otro bando. Creo que nuestras realidades deben coexistir sin
problemas, acepto mi posición en el orden universal y no pretendo más que eso.
Sin embargo aquí me ves, a pesar de que no apoyo el cruce entre universos, debí
traicionar mis principios para poder advertirte. Tan grande es la dimensión de
esta amenaza que me he visto obligado a manifestarme en este mundo. Yo, un ser
inmortal, dentro del sueño de un mero humano, que irónico.
-
Hay algo que no alcanzo a comprender. ¿Qué papel juego yo en esto? No entiendo
como siendo tan poderosos deben recurrir a mi, no soy más que un hombre y no sé
más sobre este asunto que lo que tú me acabas de contar.
-
Tranquilo, hay una explicación para esto. El
mundo de los humanos, a pesar de ser tan frágil e insignificante a ojos de
seres como nosotros, contiene el portal hacia todos los demás universos. En
alguna parte de este planeta se encuentra un lugar que permitirá a los demonios
a manifestarse en todas las dimensiones. Actualmente no pueden hacerlo, les
guste a ellos o no, hay fuerzas aún más grandes y antiguas que nosotros que
establecieron que los universos no interactuen entre sí. Se colocaron barreras
entre ellos para que no entraran en contacto y se produzca el caos. Pero por
razones que aún no logro comprender, estas barreras están ahora debilitadas, lo
que le ha permitido a algunos demonios proyectarse en tu mundo. Del mismo modo
esto me ha permitido a mi manifestarme en tus sueños. Al encontrarse el portal
en el mundo humano, nosotros no podemos intervenir con libertad, así como los
demonios tampoco pueden. Por esta misma razón han
elegido al ser humano más maligno, más corrompido, más repleto de odio, más
parecido a ellos para que encuentre y abra el portal por ellos. Le entregaran
poderes que no puedes ni imaginar para llevar a cabo esta labor, pero para
hacer esto hay una serie de requisitos que este individuo debe seguir.
-
¿Qué requisitos?- Pregunto el jóven.
En
ese momento el claro que hasta entonces había permanecido relativamente calmado
comenzó a agitarse violentamente. Nubes tormentosas se alzaban en el cielo, los
árboles comenzaron a sacudirse violentamente.
-
Se me acaba el tiempo, trataré de ser lo más breve posible Brice, ya habrá más
tiempo para explicaciones. El elegido por los demonios debe superar un antiguo
ritual para descender a los infiernos y obtener el poder del mismísimo rey de
los demonios. Este ritual
consiste en asesinar 30 humanos que en otros tiempos defendieron el orden
universal durante la guerra de Ophey. Una de estas 30 personas guarda un
amuleto que le permitirá acceder a el y solo a el al inframundo y desafiar al
rey. Tu objetivo es impedir
que lo logre, no dejes que complete sus 30 asesinatos, no quiero ni imaginarme
lo que podría hacer si tuviera bajo su poder a miles de legiones de demonios.
-
¿¡Y cómo esperas que lo detenga?! ¡No tengo ni puta idea de lo que está
sucediendo!- Gritó enfurecido Brice, su mente apenas podía aceptar lo que este
ser le estaba diciendo y ahora se esperaba que el detuviera a alguien de quien
no tenía ninguna información, sin saber como, eso lo desesperaba.
-
Lo siento, a pesar de tu enojo se me ha acabado el tiempo, busca a Erothos, es un fiel servidor
nuestro desde hace mucho tiempo, el terminará de informarte. Ya volveremos a
vernos Brice, en estos momentos dependemos casi exclusivamente de ti. Sé que es
un gran peso para un simple humano, pero algo me dice...que tú no eres tan
ordinario como crees.
-
¡Espera maldición! ¡Tengo demasiadas preguntas aún!
En vano fueron los gritos del pobre Brice, la sombra se desvaneció en el aire a
la vez que una violenta tormenta se desataba en aquel bosque producto de la
mente del joven.